Sunday, January 14, 2007

 

Confesiones

Saturday, June 25, 2005

Enganchamos en un chat. Me sonó bien, buen barrio, sabía lo que quería, parecía de un nivel social compatible. Descripción física aceptable, aunque daba para cualquier cosa. ‘¿A qué te dedicas?’, ‘Marketing’. ‘Ah, yo finanzas’. Camino a la oficina, una parada, total era un día relajado. Un poco temeroso, no me dio su dirección, quedó de encontrarme en un punto cerca de su edificio. Una rutina muy típica, por si él se equivocó al calibrarme y resulto ser un adefesio o un picante. Mejor chequearme antes de llevarme a su departamento.

Apareció justo cuando se estaba poniendo a llover, subió a mi auto y bueno, se veía bien. Nada del otro mundo, pero tenía cara de bueno, ojos honestos, un ángulo en la mandíbula y barba de un día que lo hacía particularmente atractivo.
‘Tengo un solo problema’ me dice, ‘llegó la nana’. Tarado, pienso para mis adentros, si no te gusté no tienes para que inventarme ese cuento, basta que me digas que no va a funcionar y basta. Pero no, tienes que inventar esto para dejarlo hasta aquí pensando que me voy a sentir mal. En fin. Mejor parto ya. ‘Ah, bueno…’ le dije. ‘Pero si a ti no te importa, subamos’. ‘¿Qué?, ¿importarme a mí? El problema sería que a ella le importara’. ‘No te preocupes, ella está en la cocina, nosotros nos vamos al dormitorio’.
Pensé de que tamaño podrá ser un departamento DFL-2 en esa parte de Las Condes como para que haga alguna diferencia que ella esté en la cocina y nosotros en el dormitorio. ‘Mejor la mandas de compras’ sentencié.
Subimos, Ignacio tenía puestos unos jeans viejos, un suéter rojo, delgado con cuello de tortuga y una casaca. Esas casacas que me recuerdan a los seminaristas. Estaba tranquilo, obviamente a sus 35 años esta no era la primera vez que hacía esto. La verdad estaba tan tranquilo que pensé que podía ser una rutina diaria.

El departamento me pareció más chico de lo que podría haberme imaginado, tal vez me esperaba algo más grande después de su proposición de dejar a la nana en la cocina. O tal vez fue el efecto de los muebles enormes, antiguos, como de casa de campo que había por todos lados. Muebles de esos de clase alta rural, antiguos, de buenas maderas, con estilos definidos pero sin elegancia. Tal vez uno de ellos en un ambiente así. Pero no, eran todos enormes. Con lámparas también enormes, colgantes y de mesa. No podría vivir en un lugar así. Huele a viejo, se siente que alguien se aferró a los muebles familiares de alguna casa patronal de fundo y seleccionó unos pocos para este departamento. Desproporcionado, pero muy chileno.

La empleada tenía la radio a todo volumen, mientras escuchaba una estación católica en que predican permanentemente. Figuras de santos por todos lados. Una preciosa Virgen del Carmen con todos sus vestidos en telas viejísimas. Velones a cada lado de la imagen. Pasillos oscuros, poco espacio para moverse. Todo en 80 m2.

Partió la empleada y de compras y entramos al dormitorio. Apenas espacio para una cama matrimonial y una mesita con un televisor. Todo demasiado grande para ese cuarto.

La cama estaba desecha, y había ropa tirado entre las sábanas. Nos besamos… bien. Ignacio estaba tranquilo, lo único que pude pensar fue que este hombre no tenía rollos con besar como muchos otros, y además besaba muy bien. El rollo que me aburre es el de los que piensan que pueden tener el pene de un hombre en la boca y no pasa nada, pero si lo besan en la boca se vuelven mariquitas. No me molesta tanto el de aquél que dice que no te besa porque tiene novio, y solo besa al novio. Bueno, algo que le deje en exclusiva al novio, digo yo. Curioso lo que se pone a pensar uno en un lugar como ése, mientras notas que tiene buen sabor esa boca de hombre.

La ropa salió rápido, y me encontré con un cuerpo blanco menos agraciado que la cara que lo acompañaba, las caricias aumentaron y cuando se recostó sobre la cama invitándome a estar sobre él, noté que lo único que se dejó puesto fue el escapulario de la Virgen del Carmen. Un hombre atractivo, todavía joven pero un poco fuera de forma, nada de producido, un buen corte de pelo lo ayudaría mucho. No había tiempo para demasiados juegos, la empleada iba a volver pronto. Sexo tranquilo, pero ardiente, tres cucharadas y a la papa, suavemente. Un corto quiebre para instalar el Mágnum en el Huracán y un poco de K-Y. Me he ido percatando de que activo sensible es muy apreciado, cuido de minimizar el dolor, consciente de un deber de otorgar placer.

Vi su cara de gozo y mi ego se elevó mientras lo penetraba y él se esforzaba por alcanzar mi cara para que lo besara. Con gusto lo besé, con un remedo de pasión, de nuevo ese buen sabor y la sensación de tenerlo bajo mi control, de hacerlo gozar como pocas veces antes. Verlo en su cara y sentir que mis revoluciones también aumentan rápido. Pensar en que el sexo sin condón sería infinitamente mejor, pero sin ánimo de que se nos vaya la vida en eso. Pasaron unos minutos en que quiero creer que lo hice sentir lo que es estar con un macho a todo dar, que lo recorría suavemente pero con firmeza, presionando sus puntos mas sensibles hasta tenerlo al borde del abismo. Le hice una caricia húmeda en su hermoso y enorme miembro y eso lo lo hizo explotar en espasmos desparramando semen por todo su pecho. No me lo esperaba tan rápido, pero sucedió. Un beso más y fuera. Me imaginé que como buen especimen del género masculino, en ese momento querría verme desaparecer, pero yo no estaba dispuesto a irme a medio cocinar y se lo dije. Lo resolvimos rápidamente, y nos estábamos terminando de vestir cuando la nana tocó el timbre.

Nos sentamos a conversar en la sala repleta de muebles, y le pregunté algo más de su vida y poco a poco fuimos entrando en confianza, mientras la empleada hacía ruidos en la cocina. Me ofreció un café, esperaba que llegara con un Nescafé, y como lo tomo sin azúcar iba a ser un asco. Pero no, me sorprendió con un café buenísimo, bien preparado y sabroso. Y le pregunté sobre su homosexualidad, que desde cuando, si tenía novio o novia o algo. Porque no me parecía un novato y se lo dije. ‘Si, tengo novia, pero muy católica, así que no hay rollo si no me acuesto con ella’. ‘Veo que te vas por el camino de bajo riesgo’. ‘Si, supongo, aquí nadie sabe mi cuento, vivo con mi madre’. ‘Ah, OK’ Ahí si pude entender el mobiliario. Era el departamento de la mamá. Volví a la carga, ‘¿Desde cuándo en esto?’. ‘Bueno, los últimos tres años, antes estaba encerrado.’ ¿Encerrado? Inmediatamente pensé en el seminario, porque no parecía del tipo ex-presidiario, como para haber estado encerrado en la cárcel.

Me contó algo de su vida de seminarista, y que no se llegó a ordenar como sacerdote. Hoy está trabajando en base a la educación que alcanzó a recibir antes del seminario, un par de carreras inconclusas. Y bien, tranquilo. Me da la impresión que siguió la carrera eclesiástica por presiones familiares, o por lo menos por eso duró allí lo que duró. Porque me dijo que apenas pudo se salió.

Hablamos más de lo que pensé que podría llegar a conversar con este tipo, más aún en ese ambiente tan lúgubre, con la radio católica aullando prédicas. Me contó que en el seminario nunca pasó nada con él, a pesar de los rumores que por ahí uno oye. Me dijo que eso es más corriente entre los religiosos, monjes etc. O en las congregaciones, menos en los jesuitas que son muy machos. Parece que la Compañía tiene mejores filtros, por eso será que sabemos de muchos jesuitas con mujeres pero nunca he oído de jesuitas homosexuales.

Le conté algo de mis aventuras con las sotanas, que no es que sean muchas, pero suficientes y variadas en el tiempo y el espacio como para hacerme creer que en la iglesia hay bastante actividad homosexual y poca castidad en general. Es increíble como se lo toman tan relajadamente, sin mucho rollo, sin conflicto. Verlos como pasan de mamarse un pene a dar la comunión. Me da a pensar mucho y no puedo negar que ha influido en como entiendo hoy a la iglesia. No quiero sonar idiota, pero me gustaría una iglesia más verdadera, que aceptara la naturaleza de las personas y terminara con la hipocresía. Ya se que somos todos hipócritas, pero es que el que dicta la moral no tiene derecho a ser hipócrita. Me dirán que estos tipos son las manzanas podridas, pero no, no lo creo. Es tan común que parece que a la jerarquía le importa poco mientras no escandalicen. Sean héteros o gays.

Ya no me confieso.
¶ 12:54 PM |

Comments:
Yo, tras leer este texto, me queda una duda... ¿qué es lo que compró la tata?
 
hello, i emailed you but got an error. anyway here's the reg cleaner i uses, this shit is good, don't stay without protection!
 
Post a Comment



<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?